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MOSC√ö – Un nuevo y elegante centro cultural abri√≥ sus puertas el s√°bado por la noche con un evento art√≠stico que los moscovitas hab√≠an estado esperando durante a√Īos. Pero los espectadores de la inauguraci√≥n del nuevo y vasto museo GES-2 no hab√≠an venido a ver pinturas o esculturas. Estaban viendo “Santa B√°rbara”.

Todos los d√≠as hasta el 22 de marzo de 2022, un equipo de 80 actores y t√©cnicos est√° llevando a cabo la visi√≥n del artista de performance island√©s Ragnar Kjartansson al recrear, filmar y editar episodios de esa telenovela estadounidense frente a una audiencia en vivo en el museo. . Kjartansson dijo que esperaba que la actuaci√≥n fuera una “escultura viviente” y que los 98 videos que √©l y su equipo estaban grabando se convirtieran en una “pintura de historia” para la posteridad.

En la noche de apertura, una audiencia se api√Ī√≥ alrededor de un plat√≥ que hab√≠a sido construido en la nave de GES-2, mientras dos actores vestidos de esmoquin tomaban varias tomas de una escena. La m√ļsica dram√°tica indic√≥ la llegada de un cl√≠max de la trama y un t√©cnico rompi√≥ una tablilla.

“¬°Todo fue mentira!” exclam√≥ una actriz unos momentos despu√©s, antes de que un director la detuviera y le indicara que dijera la l√≠nea nuevamente, m√°s lento. En otro escenario, a pocos metros de distancia, un equipo edit√≥ las im√°genes en tiempo real mientras el p√ļblico observaba.

Olvidada por muchos en los Estados Unidos, ‚ÄúSanta B√°rbara‚ÄĚ es una piedra de toque cultural en Rusia, donde fue un √©xito televisivo despu√©s del colapso de la Uni√≥n Sovi√©tica. Para muchos rusos, la telenovela, doblada al ruso y transmitida desde 1992, fue una primera muestra de la cultura estadounidense y una introducci√≥n al rostro humano de un enemigo de la era de la Guerra Fr√≠a.

Durante una d√©cada, hasta que dej√≥ de emitirse en 2002, “Santa B√°rbara” se convirti√≥ en una obsesi√≥n nacional: las calles estaban vac√≠as cuando se emiti√≥, las personas pusieron a sus mascotas el nombre de los personajes y los interiores californianos del programa inspiraron a las familias rusas a remodelar sus casas e instalar arcos. en lugar de marcos de puertas cuadrados. Tambi√©n se convirti√≥ en parte de la lengua vern√°cula rusa: incluso ahora, la frase ‚Äúuna especie de ‘Santa B√°rbara’‚ÄĚ se refiere a una situaci√≥n ca√≥tica.

‚ÄúTodos lo vimos, todo el pa√≠s‚ÄĚ, dijo Nataliya Golubeva, de 55 a√Īos, quien asisti√≥ a la inauguraci√≥n de GES-2 el s√°bado. “Los actores eran como parte de nuestra familia”.

Su hija, Maria A. Golubeva, de 30 a√Īos, dijo que fue “inesperado y muy genial” ver el programa recreado en vivo frente a ella y recordar su juventud. “Crec√≠ con esta historia toda mi infancia”, dijo.

Kjartansson, de 45 a√Īos, es conocido por trabajos de interpretaci√≥n que estiran su material durante mucho tiempo, a menudo con repetici√≥n, como “A Lot of Sorrow”, una actuaci√≥n grabada de seis horas en el MoMA PS1, en la que la banda The National cant√≥ lo mismo. canci√≥n una y otra vez. A finales de 2020, Kjartansson puso en escena “El cielo en una habitaci√≥n”, para la que contrat√≥ a artistas para que cantaran una popular melod√≠a italiana en una iglesia de Mil√°n mientras se acompa√Īaban en el √≥rgano. Eso continu√≥ durante horas al d√≠a, todos los d√≠as, durante un mes.

Cuando se le pidi√≥ a Kjartansson que creara una nueva obra para marcar la inauguraci√≥n de GES-2, estaba buscando algo igualmente monumental, dijo en un discurso en el museo el s√°bado. “Estaba leyendo a Pushkin e imaginando nieve saliendo del techo”, agreg√≥, pero se dio cuenta de que si continuaba en esa l√≠nea, el trabajo habr√≠a sido una “especie de fetichizaci√≥n occidental de Rusia muy suave”.

Despu√©s de leer un art√≠culo en la revista Foreign Policy sobre los asentamientos en Ucrania y Rusia llamado Santa B√°rbara, qued√≥ impresionado por el papel que desempe√Īaba la telenovela en la sociedad postsovi√©tica, dijo.

“Santa B√°rbara” parece un ajuste improbable para el espacio ex sovi√©tico, que surge de d√©cadas de econom√≠a planificada, colas de pan y restricciones a la libertad. Muchos de los personajes del programa disfrutan de privilegios con los que pocos a principios de la d√©cada de 1990 en Rusia pod√≠an so√Īar: helic√≥pteros privados, trajes suntuosos, c√≥cteles decadentes.

Para los rusos que sintonizaron en ese momento, dijo Kjartansson en una entrevista, la charla del programa sobre acciones y empresas privadas debe haber sido “una especie de explosi√≥n mental”.

Alla Y. Belyak, de 63 a√Īos, una traductora literaria que vio el programa en la d√©cada de 1990 y estuvo en el evento el s√°bado, dijo que cuando la Uni√≥n Sovi√©tica se derrumb√≥, los rusos “no conoc√≠an el capitalismo”. Pero cuando encendieron “Santa B√°rbara”, dijo: “Aqu√≠ apareci√≥, con rostro humano: guapo, elegante, moderno “. Verlo ayud√≥ a los rusos a concluir que los estadounidenses “somos las mismas personas que nosotros, con ni√Īos, intriga, infidelidad”, agreg√≥.

Mientras los televidentes rusos estaban absortos en las vicisitudes de la vida en Santa Bárbara, los artistas aprovechaban una libertad para experimentar que antes no estaba disponible, dijo Teresa Iarocci Mavica, directora de la Fundación VAC, propietaria de GES-2.

‚ÄúEl arte ruso contempor√°neo naci√≥ a finales de los 80 y principios de los 90‚ÄĚ, dijo. A√Īadi√≥ que quer√≠a que GES-2 investigara y entendiera su evoluci√≥n, por lo que era apropiado comenzar con “Santa B√°rbara”, que recordar√≠a a muchos en Rusia esa √©poca. El trabajo de Kjartansson fue un “espejo”, agreg√≥, lo que podr√≠a ayudar a “comprender cu√°nto ha cambiado este mundo nuestro en el transcurso de 30 a√Īos”.

Sin embargo, una cosa que ha cambiado drásticamente desde entonces es la relación de Rusia con Occidente. El lanzamiento del GES-2 del sábado tuvo lugar cuando el presidente Vladimir V. Putin estaba elevando las apuestas geopolíticas sobre Ucrania y la OTAN y tomando medidas enérgicas contra la disidencia política en casa.

Francesco Manacorda, director art√≠stico de GES-2, dijo que quiere que la instituci√≥n lidie con la complicada relaci√≥n de Rusia con Occidente y con la propia identidad conflictiva del pa√≠s como una parte integral, pero tambi√©n bastante distinta, de Europa. “Santa B√°rbara” encabeza una temporada inaugural en el museo titulada “¬ŅC√≥mo no ser colonizado?”, Una pregunta y una invocaci√≥n a los artistas rusos para que se comprometan con la cultura occidental mientras crean algo propio.

Manacorda caracteriz√≥ las actitudes de la sociedad rusa hacia Occidente como “fascinaci√≥n, pero tambi√©n rechazo, pero tambi√©n miedo, pero tambi√©n seducci√≥n”, y agreg√≥ que as√≠ hab√≠a sido el caso durante siglos, a partir de los viajes de Pedro el Grande por Europa, que lo inspiraron a construir el ciudad canalizada de San Petersburgo, ante el rechazo del capitalismo occidental durante la Guerra Fr√≠a y la ambigua relaci√≥n actual.

‚ÄúHasta cierto punto, estas son las contradicciones que destaca ‘Santa B√°rbara’‚ÄĚ, dijo Manacorda.

GES-2, donde el acceso a todos los eventos y exposiciones es gratuito, est√° financiado de forma privada por la Fundaci√≥n VAC y patrocinado por Leonid Mikhelson, el multimillonario entusiasta del arte y director ejecutivo de Novatek, el grupo privado de gas m√°s grande de Rusia. Mikhelson dio a Putin y al alcalde Sergei Sobyanin de Mosc√ļ un recorrido privado por la instituci√≥n el mi√©rcoles, antes de que abriera al p√ļblico.

Mikhelson y Putin se re√ļnen regularmente para discutir negocios. Esa conexi√≥n entre el patrocinador de GES-2 y el Kremlin, que se encuentra al otro lado del r√≠o desde el museo, hizo que algunos visitantes se preguntaran c√≥mo ser√≠a posible que el museo fomentara la libertad art√≠stica al mismo nivel que la √©poca que recuerda “Santa B√°rbara”. .

Maria V. Alyokhina, integrante del colectivo de artes esc√©nicas Pussy Riot, dijo en una entrevista el domingo que inaugurar una nueva instituci√≥n en un momento de intensa represi√≥n pol√≠tica y social era como ‚Äúcelebrar una fiesta durante una plaga‚ÄĚ, una referencia a un obra de Alexander Pushkin.

‚ÄúPara m√≠ no es f√°cil caminar por los grandes centros de arte de Rusia‚ÄĚ, dijo. Pussy Riot se hab√≠a presentado en todo el mundo, agreg√≥, pero sab√≠a que no tendr√≠a la oportunidad de actuar en Rusia hasta que Putin estuviera fuera del Kremlin.

Alyokhina, de 33 a√Īos, pas√≥ m√°s de un a√Īo en prisi√≥n acusada de “vandalismo” despu√©s de la presentaci√≥n en 2012 de una “oraci√≥n punk rock” en la Catedral de Cristo Salvador de Mosc√ļ; Pussy Riot dijo que la acci√≥n art√≠stica ten√≠a la intenci√≥n de criticar a la Iglesia Ortodoxa Rusa por apoyar a Putin en una campa√Īa electoral. Alyokhina fue encarcelada nuevamente este a√Īo, luego de que una publicaci√≥n de Instagram en enero llamara a los rusos a protestar por el envenenamiento y el posterior arresto del pol√≠tico opositor Aleksei A. Navalny. Ahora est√° bajo toque de queda y tiene prohibido salir de Mosc√ļ.

Estaba frustrada, agreg√≥, de que la instituci√≥n cultural m√°s nueva y de moda de Mosc√ļ estuviera ignorando el estado pol√≠tico actual de Rusia. ‚ÄúEs realmente genial lo que est√°n haciendo, me gusta mucho. Es solo que tambi√©n tenemos la realidad, no solo ‘Santa B√°rbara’ ‚ÄĚ, dijo Alyokhina.

Kjartansson le dio a Alyokhina un recorrido por GES-2 el domingo. En una entrevista, Kjartansson reconoció las complejidades de la Rusia contemporánea, pero dijo que también había mucha creatividad para celebrar.

‚ÄúSe pueden criticar muchas cosas en este pa√≠s, pero no podemos dejar de mirar el hecho de que la cultura rusa es completamente asombrosa‚ÄĚ, dijo. Ese sentimiento solo se hab√≠a profundizado durante los preparativos para “Santa B√°rbara”, agreg√≥.

En la nave de GES-2 el s√°bado, mientras los actores hac√≠an varias tomas de una escena con un tel√≥n de fondo que suger√≠a la oficina de un hombre adinerado, Anna Shepel, de 36 a√Īos, miraba pensando en la actualidad de este espect√°culo de hace tres d√©cadas.

“Cuando escuch√© por primera vez sobre esto, pens√© que era extra√Īo, como, ¬Ņpor qu√©?” ella dijo. ‚ÄúPero luego pens√© que podr√≠a estar relacionado con nuestra historia. No entendemos lo suficiente nuestra historia contempor√°nea, aunque hemos tenido varias d√©cadas para pensar en ello. Los artistas extranjeros y proyectos como este pueden ayudarnos a hacer eso, y no solo dejarlo de lado “.

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